Hoy voy a comentar un gravámen que me parece injusto a más no poder y me hace sentir impotente como ciudadano.
Les voy a hablar del canon que a instancias de las diferentes sociedades de autores (empezando por la SGAE), nuestro Gobierno de turno quiere modificar para gravar aún más los teléfonos móviles, llaves USB, reproductores de música en mp3, etc.
Uno de los blog que leo más asiduamente, el blog independiente de Yoigo, ya lo comentaba el martes pasado, diciendo que, en su opinión la culpa no la tiene las diferentes sociedades de gestión de derechos de autor, que, afortunadamente, no legislan sobre la materia, sino que es el Gobierno de turno que consiente que una entidad privada le pida la luna y se la conceda ipso facto. Coincido plenamente con esta opinión.
Les voy a dar mi opinión de por qué creo debería gestionarse de otro modo este asunto. Trabajo en una empresa multinacional, que sólo en España emplea a más de 3.000 personas, que dota a todos sus profesionales de llaves USB con el consiguiente gasto que conlleva (y el tributo que se lleva la entidad de gestión). Hagan cuentas.
A nivel personal, compro muchos CD grabables, que utilizo, principalmente, para guardar fotografías a modo de copia de seguridad. Me están cobrando por mi propia obra. Los reproductores de mp3, pasados y presentes, los utilizo principalmente para esuchar podcasts, o sea, que me están cobrando por escuchar noticias, vengan de Madrid, Barcelona, Nueva York o Atlanta.
En cuanto a la música que escucho, al menos el 95% de la misma son copias que he hecho de CDs que he comprado en su momento. ¡¡¡Tengo estanterías llenas de CDs de música y de películas en DVD!!! Es decir, me cobran al comprar el disco, me vuelven a cobrar cuando paso los discos a mp3 y los vuelco en un CD (que, además, estoy en mi derecho a guardar una copia de seguridad) y ¡¡¡por si fuera poco!!! me vuelven a cobrar cuando vuelco los mismos a mi reproductor. ¿Bromean?
Es como si a alguien que quiera reproducir este post (que tengo licenciado con Creative Commons) viniese una sociedad de gestión de autores y le dijese ¡eh! ¡oiga!, que usted tiene que pagar derechos por reproducir ese artículo. ¡Y encima yo no vería un céntimo de dicho canon!
Afortunadamente, hay jueces que les están parando los pies a esos que se creen con tantos derechos, cuales recaudadores de Hacienda. Hay una sentencia (y es la quinta en España) que reconoce que la SGAE no puede recaudar por reproducir música en un local, con licencias copyleft.
Por todo esto, yo ya he firmado en contra de la modificación legislativa e invito a todos mis lectores hagan los propio.
Dos cosas para terminar. Primera: estoy en contra de la piratería musical y de películas, que quede claro. Segundo: por los dos reproductores de mp3 que compré reciéntemente, pagué unos 28 euros de gravámen.
TODOS CONTRA EL CANON.