Manhattanhenge
Publicado por Tomás R Vigo en 9 Junio 2009
Manhattanhenge es un término reciente, popularizado por el doctor Neil deGrasse Tyson, director del Planetario Hayden, para describir un fenómeno que ocurre dos veces al año, el primero unas semanas antes, y el segundo unas después del solsticio de verano, cuando el sol se alinea con las calles que recorren este-oeste las calles de Manhattan, iluminando todas las calles de la isla 15 minutos antes de la puesta de sol.
Como es bien conocido, la mayor parte de la isla de Manhattan forma una cuadrícula, de acuerdo con un plan que fue trazado a partir de 1811; la parte que está al sur de la calle 14 no sigue este patrón y hay excepciones, como puede ser Broadway.
Debido a ello, hay ocasiones al año en las que el sol se alinea con las calles (que recorren este-oeste la isla, mientras las avenidas lo hacen sur-norte).
Los neoyorquinos asumen que la isla está perfectamente alineada respecto del norte por cuestiones prácticas, aunque en realidad tiene una ligera inclinación con respecto del norte real (como puede verse en el mapa), de unos 28,9 grados, por lo que el “norte” en realidad es noreste y el “sur”, suroeste.
Debido a ello, las alineaciones solares no coinciden con los solsticios.
Los “Solsticios de Manhattan”, como eran conocidos, o Manhattanhenge (que deriva, naturalmente, de Stonehenge), tienen lugar el 28 de mayo y el 12 de julio (aunque el fenómeno puede observarse uno o dos días después debido al poco movimiento del sol hacia el norte). Estas fechas son unas tres semanas antes y tres semanas después del 21 de junio, solsticio de verano. De no ser por la “inclinación” de Manhattan, los fenómenos tendrían lugar en los equinoccios de primavera y otoño.
Esto se ha convertido en un fenómeno muy popular entre los fotógrafos, que se pelean por obtener las mejores instantáneas del sol a punto de ponerse, proyectando su luz sobre la calle.
Al tener que situarse los fotógrafos lo más hacia el este que les sea posible y que esta ubicación posibilite la visión del horizonte de Nueva Jersey (hacia el oeste) ha hecho que las Primera y Tercera Avenidas sean muy populares, así como las calles más anchas (14, 23, 34, 42, 57, entre otras) son las más concurridas, debido a la distancia entre edificios que crea un “efecto cañón” muy fotogénico.
¡Ya saben, preparen sus cámaras para el próximo 12 de julio!
Fotografía: Michelle Thompson, vía Flickr.








































Lobito escribió
Hay que reconocer que buscas los post muy intersantes… distintos y además los detallas como nadie!! Asi me gusta!!!
Muy interesante y original, no habia leido nada sobre ello.
Bicos e apertas Tomás.
andie escribió
¡Fascinante!Oye,ojalá podamos celebrar un cumple de Sami(28 de mayo)¡Observando el Manhattanhenge en directo!
Bicos
Tomás R Vigo escribió
Gracias Lobito, lo dicho otras veces, que me sacas los colores!!! Jajaja!!! Conocía el fenómeno, aunque últimamente se volvió muy popular, sobre todo con la “democratización” de la fotografía. Espero poderlo fotografiar algún día.
Biquiños!!!
Hola Andie!, ¡qué casualidad! La verdad es que no caí en la cuenta cuando lo escribía… ¡sí! Espero que algún día lo veamos en directo, como celebración para Sami, no tiene precio!!!
Bicos!!!
sukit escribió
Estudie y vivi por largos 7 años en New York , y no me perdi cuando aquel momento infinito y magico asomaba entre los rascacielos, debo decir que para mi sus 15 minutos de fama se ven de miedo desde Times Square o de la 42. son mis sitios favoritos.
banderas escribió
Pues no es por no ser original, pero lo cierto es que la entrada te ha quedado muy documentada y, sobre todo, original. No se me había ocurrido que podría suceder eso con lo de las calles en “trazado hipodámico”… muy curioso, síps.
Por cierto, me he pasado porque Lobito me contó hoy en el café que te había comentado la última entrada… y ya ves, no pude resistir la tentación… y es que Lobito es mucha Lobito… Ja!Ja!Ja!
Sobre lo de las fotos estas, en particular… no sé, no sé… yo es que soy un poco tiquismiquis para las puestas de sol urbanas… Ja!Ja!Ja!
Tomás R Vigo escribió
Hola Sukit y bienvenido a mi blog!!! Coincido contigo que la calle 42 es un sitio muy especial para observarlo; además esta zona es especial para mi: mi padre trabajó al final de la calle 41, junto al Hudson, con lo que me es muy familiar este barrio. Yo también añadiría la calle 34, sobre todo ahora que ya no existe el West Side Highway y deja una vista limpia hacia New Jersey. No sé si son imaginaciones mías, pero diría que es un poco cuesta abajo (de crío no tenía esa impresión, es curioso). Saludos!!!
Banderas!! ¿Qué hay de nuevo? Pues ya ves que pasan esas cosas, cosas de las líneas y ángulos rectos, jajaja!!! La verdad es que Lobito me tiene un poco en un altar (lo digo en el buen sentido, jajaja!!!) a mi no me parece tanto, aunque sí es cierto que me gusta documentar todas mis entradas. Esta en concreto hace ya tiempo que quería dedicarle una entrada, pero en una fecha que fuese más o menos cercana al fenómeno. Apertas y hasta pronto!!!
Montserrat escribió
Hola Tomás! Me has sorprendido con este escrito, desconocía este hecho tan singular y bonito. Me gustaría algún día poder vivirlo in situ.
Un abrazo de costa a costa.