Renuncia del Gobernador de Nueva York

Vayan por delante dos consideraciones mías. Primera: a un poder público debe juzgársele por el servicio que preste a los ciudadanos, más allá de su vida privada y no se debe entrar en ésta siempre y cuando no interfiera en su mandato. Segunda: me siento tremendamente decepcionado por los actos del dimisionario Gobernador Eliot Spitzer, pues éste fue elegido por el pueblo de Nueva York con la promesa de “devolver la ética a la vida pública” con la ferocidad con la que combatió los delitos de “cuello blanco” en sus tiempos de Fiscal General de Nueva York, época en la que era conocido como “Sheriff de Wall Street” ó “Mister Clean” (algo así como Don Limpio).

Una investigación oculta del I.R.S. (equivalente a la Agencia Tributaria española) y del F.B.I., con grabaciones incluídas, permitieron, presuntamente, identificar al Gobernador solicitando los servicios de una prostituta al realizar un desplazamiento entre la ciudad de los rascacielos y Washington D.C. Este aspecto es el que lo convierte en delito federal, al transportar personas entre estados para cometer prostitución.

En su época de Fiscal General, persiguió una red de prostitución en Staten Island, arrestando a 16 personas en 2004.

Se desconoce si habrá un arreglo entre fiscalía y Spitzer a cambio de la renuncia a su cargo.

El próximo día 17, día del efecto de la renuncia de Spitzer, accederá al cargo el Vicegobernador David Patterson, afro-americano de Brooklyn, conviertiéndose en el primero de Nueva York en ocupar tal cargo, además de ser el primer ciego (legalmente: no ve por un ojo y tiene casi pérdida total de visión por el otro) en ocupar el cargo de Gobernador en todo Estados Unidos.

Este es el emotivo texto de renuncia de Spitzer:

En los últimos días empecé a emender mis errores privados con mi esposa, Silda, mis hijas y toda mi familia. El remordmiento que tengo estará siempre conmigo. Las palabras no pueden describir la gratitud que tengo por el amor y compasión que me han mostrado. De aquellos de quienes se recibe mucho, se espera mucho. A mi me ha sido dado mucho: el amor de mi familia, la fe y la confianza del pueblo de Nueva York y la oportunidad de liderar este estado. Siento profundamente no haber dado lo que se esperaba de mi. A cada neoyorquino y a todos aquellos quienes creyeron en lo que intenté realizar, mis más sinceras disculpas.

Miro mi tiempo como gobernador con una sensación de lo que pudo ser, pero también sé que como servidor público, yo, y las personas excepcionales con las que trabajé, he logrado mucho. Aún hay mucho que realizar, y no puedo permitir que mis fallos en lo privado interrumpan el trabajo de la gente. A lo largo de mi vida pública, he insistido, creo que correctamente, que las personas, independientemente de su posición de poder, deben tener responsabilidad de su conducta. Puedo y no debo pedir menos sobre mi persona. Por este motivo, renuncio al cargo de gobernador. A petición del Vicegobernador Paterson, la renuncia será efectiva el lunes 17 de marzo, una fecha que él piensa podrá permitir una transición ordenada.

Sigo adelante con la creencia, como otros han dicho, que como seres humanos, nuestra mayor gloria consiste en, no en no caer nunca, pero en levantarse cada vez que caemos. Al abandonar la vida pública, lo primero que necesito hacer será ayudar y cicatrizar las heridas propias y de mi familia. Luego volveré a intentar, fuera de la política, servir al bien de la calle y encaminarme hacia los ideales y soluciones en los que creo que pueden construir un futuro de esperanza para nosotros y nuestros niños. Espero que todo Nueva York se una a mis plegarias por mi amigo, David Paterson, al embarcarse en su nueva misión y agradezco nuevamente al público por el privilegio del servicio [público].

Este es el vídeo de la renuncia de Spitzer:

Me despido con un comentario de un buen amigo, Carlos, que me hizo llegar por correo electrónico a cuenta de esta noticia: “Lo que si es cierto es que nuestros politicos podrian aprender del ejemplo, alli, primero se reconoce el error, segundo se pide disculpas y por ultimo se dimite. Aparte de lo que haya hecho y si es condenable, lo que si es cierto es que la clase politica en Estados Unidos demuestra tener responsabilidad. Chapo y me quito el sombrero como se suele decir“.

    • Carlos
    • 13/03/08

    Estoy de acuerdo que a un poder público hay que juzgarle unicamente por lo realizado como tal y no por su vida personal, de todas formas si es condenable lo que hizo, ya que como fiscal persiguio la prostitución y luego resulta que el mismo es un cliente, para mí es cinismo, algo que por desgracia es habitual en los tiempos que corren, acusamos a los demás de algo que nosotros mismos hacemos, espero que el ser humano empieze a ser un poco mas autocritico.

  1. ¡Hola Carlos y bienvenido a mi blog!

    Ya era hora. Tienes razón al afirmar que hay que ser un poco autocríticos con nosotros mismos. En este caso hasta ayer pensaba que quizás se trataba de eso que llaman “la erótica del poder”, pero después de leer la prensa de hoy (resulta que ya utilizaba el club en sus años de Fiscal General) no sé qué pensar.

    ¡Espero verte pronto por aquí! Un abrazo.

  2. Hay algo del espíritu puritano de los primitivos colonos que hace posible estos gestos penitenciales a cuenta de los pecados privados. Seguro que es una cosa buena o por lo menos mejor que aquello de “vicios privados, públicas virtudes” de nuestros clásicos.
    Ahora bien, dicho esto no acabo de entender como la sociedad USA es tan fanaticamente reprobadora de estos “pecadillos” como los de la Lewinsky por ejemplo y luego comprende, justifica o perdona cosas como Guantánamo y demas bestialidades…
    Misterios…

  3. A ver si me sale lo que quiero decir… estoy de acuerdo que al poder público hay que juzgarlo por sus servicios…. pero sus servicios no son buenos cuando dice una cosa con la boca grande y algo totalmente distinto por la boca pequeña!!! creo que me he explicado… Admiro a los Usa, pero esto de su doble moral ….me toca la moral (por no decir otra cosa)… y encima, la tonta cornuda de su mujer, le está apoyando (frente a las cámaras). Mira ¿a quién estás tratando de engañar ahora?… Es que me ponen loca estos temas!!!… Besos. Bea

  4. ¡Hola Ángel!

    Creo que tú mismo respondes en tu comentario cómo los estadounidenses reprueban mediante “escarnio” público los pecadillos privados y aprueban temas como Guantánamo, Irak… en ese aspecto es una sociedad que se quedó en el “Antiguo Testamento” (este ejemplo me lo “soplaron”, pero me parece acertadísimo), es decir, no peques y expía tus pecados y el ojo por ojo, diente por diente…, pero al menos “van de cara” con esta forma de mirar la vida.

    No obstante, en el caso concreto neoyorquino, lo que se censuró del Gobernador fue que fuese por la vida de “apisonadora” (en sus palabras) y que intentase impregnar la vida pública de honestidad y limpieza, pero luego no se lo aplicase a él mismo. No creo que en Nueva York preocupe mucho la vida privada de sus políticos (en esto, Nueva York es la excepción americana, no en vano es considerada la más europea y menos americana de sus ciudades), más allá del típico cotilleo y Giuliani es un claro ejemplo. De todos era sabido sus pecadillos y resultó elegido por claras mayorías en sus dos legislaturas al frente del ayuntamiento de Nueva York.

    Un abrazo.

    ¡Hola Bea!

    Lo del tema de la mujer de Spitzer se han hablado ríos de tinta en todas partes (aquí y allí) y yo siempre he sido de la idea que, en realidad no sabemos lo que se cuece dentro de ese matrimonio y mejor no entrar. Dicho esto también pienso que no podemos aplicar a los políticos (y sus mujeres) americanos la vara de medir que se aplica en Europa. Allí las primeras damas tienen un poder de facto increíble: se miden cada uno de sus actos públicos, cada palabra, su biografía al milímetro. Es lógico que actúen en consecuencia.

    Y por otro lado, hay un detalle que se me escapó inicialmente; ella es graduada en Derecho en Harvard (donde se conocieron) y, posiblemente, cuando apoyó a su marido el lunes pasado presionándole para que no renunciara al cargo, actuara más como abogada que como mujer cornuda. Esto lo dijo una especialista en el Show de Brian Lehrer, de la Radio Pública de Nueva York (WNYC). Es clarificador también una entrevista de la ex-Primera Dama de New Jersey que salió publicada ayer en El País.

    Por último, si quieres, te invito que veas la página que el Gobierno del Estado de Nueva York dedica su Primera Dama (modificado hoy, recoge la biografía de Michelle Paterson, mujer del nuevo gobernador).

    Besos hasta Tenerife.

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